03
Jun
09

Moravia más que un barrio con vida es un barrio con alma

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Días atrás visité un sector del barrio Moravia, una de las muchas zonas “marginadas” de Medellín, en la que ranchos levantados con cartones, latas y madera fueron instalados donde anteriormente quedaba el basurero de la ciudad.

Según un estudio realizado por el SISBÉN en junio de 2004, Moravia registraba 35.619 habitantes, 7.352 viviendas, 10.471 núcleos familiares, con un promedio de 4.8 personas por núcleo familiar.

Visité el barrio con la intensión de recopilar información acerca de las costumbres alimenticias de sus habitantes hoy en día; iba con una idea marcada del aspecto social y cultural que encontraría, una visión generada por los prejuicios que nos infunde la sociedad.

Al llegar a la estación Caribe del metro y tener el primer acercamiento visual nada cambiaba en mi percepción, pero al entrar en contacto directo con las personas del lugar y al empezar a indagar sobre sus costumbres, fui descubriendo la calidez y calidad humana de sus habitantes. Me dejé llevar y empecé a investigar sobre la preparación de la comida y encontré una sopa con muchos ingredientes y rica en proteínas; tenía carne molida, chorizo, yuca, papa, arroz, lentejas y arracacha. En la preparación se notaba claramente lo recursivo y nutritivo de la alimentación, pero lo más importante, el amor que hay de por medio allí, lejos de las comidas al frente de un televisor en total soledad, de la comida chatarra y los precios absurdos que se pagan por un plato o un mercado donde yo vivo. Alrededor de la olla también se percibe la algarabía de los niños, la solidaridad de una comunidad y la satisfacción de una buena comida con una excelente compañía que es la base principal de esta preparación.

Aproveché para realizar un recorrido por gran parte de Moravia, donde me di cuenta de que no es sólo un barrio como la mayoría pensamos sino que está conformado por los sectores de El Bosque, Moravia, El Morro (Brisas de Oriente), El Oasis Tropical y La Herradura; descubrí que tiene su propia vida ya que cuenta con todo tipo de establecimientos para las necesidades de cada quien. Es evidente la diferencia de estratos que hay en el barrio (1, 2 y 3), cada uno con sus respectivas características pero al final todos comparten un bien común, también realicé entrevistas y encuestas sobre las costumbres alimenticias de esta población y, aunque no fueron muchas, su contenido fue de un gran valor, aportándome todo lo que necesitaba saber sobre su cotidianidad.

Además de las tiendas, muy comunes en estos barrios, los habitantes de esos estratos se ganan la vida como vendedores ambulantes en los barrios de clases más altas; muchas veces se desempeñan como los llamados carretilleros que usan un vehículo llamado zorra, en el que en la mayoría de los casos portan un altavoz para perifonear sus productos. Por lo general venden verduras, legumbres, productos lácteos y son varios los que ofrecen la típica mazamorra con panelitas o bocadillo (La mayoría son ambulantes y van por diferentes barrios de la ciudad).

Estas personas acostumbran a comprar sus productos en las plazas de mercado especialmente a la Plaza Minorista José María Villa pues es la más cercana al nororiente de Medellín donde está la gran mayoría de los barrios más pobres de la ciudad.

También hay vendedores fijos o estacionarios. Se ubican en parques o en determinadas esquinas de las zonas con estratos más altos, y muy frecuentemente en los semáforos. Venden desde cigarrillos, legumbres, frutas, chuzos y otras cosas. Otros, especialmente los más jóvenes, acostumbran vender en los buses confites, galletas y chicles.

En Medellín hay varias plazas de mercado: la principal es en Guayabal que se llama Mayorista. Está la Minorista y algunas plazas en diferentes barrios como la Plaza de la América y la Placita de Flórez. En estos mercados se conservan muy bien las frutas y verduras así como también granos, pues las carnicerías no tienen buena higiene y son muy desordenadas. También se han visto últimamente muchos mini-mercados en los barrios, y existen las grandes cadenas de almacenes, donde se consigue todo tipo de productos.

En un sector del centro de Medellín existe lo que se conoce como “El hueco” en el cual hay gran cantidad de almacenes y mercancía, en las calles de este sector venden grandísimas cantidades de frutas y legumbres, también hay ventas callejeras de pescado, en las que falta medidas de higiene, estas fallas pueden ocasionar peligro para la salud ya que ese pescado está expuesto al sol y a la contaminación.

Los recién llegados a la ciudad de poblaciones del departamento de Antioquia, por lo general hacen su compra inicial de aguacates, naranjas, verduras y productos lácteos para salir a vender a los barrios más altos. Los desplazados de regiones como Chocó, generalmente venden chontaduro y frutas y cuando ya han logrado tener algunas ganancias, compran una carretilla.

En mi visita al barrio Moravia entrevisté a algunas personas como a una vendedora de mangos que me comentó que lleva 20 años en ese oficio. Ella llegó a Medellín procedente del Chocó hace muchos años y me comentó que, debido a su edad avanzada, los vecinos le colaboran económicamente pues su oficio no le da lo suficiente para su sustento.

Una señora, que es la encargada de organizar los almuerzos comunales, me contó que la comida más frecuente en el barrio es sopa de arroz o de papas; también lentejas y de vez en cuando la bandeja paisa. Luz Mila tiene un hijo que algunas veces la lleva a comer fuera del barrio, especialmente al centro de la ciudad y cuando se dan estas invitaciones por lo general consumen pollo asado, fritos o comida china.

Como es un barrio de invasión en proceso de reubicación, los últimos meses ha habido muchos traslados y por eso se han cerrado muchas tiendas y pequeños sitios de comida. Según me comentaron, del barrio Moravia tendrán que salir los que están en la parte alta por los peligros ambientales, pues como anteriormente fue basurero, existe acumulación de gases y, por el invierno y la inestabilidad del terreno, se presentan deslizamientos.

Finalicé la jornada con una inmensa sonrisa y lo más importante, con una lección de vida gigante pues más allá de una actividad académica, la visita me permitió entender muchas cosas y derrumbar otras.

El poder compartir con esta población me hizo dar cuenta de las carencias que tengo como ser humano y conocer personas alegres y llenas de amor que me brindaron una enseñanza; personas que a pesar de su difícil situación y escases de recursos no dejan de sonreír a la vida. Fue una experiencia que considero que cada persona debe vivir para sensibilizarse frente a la realidad de una sociedad cada vez mas engañada.

Susana Escobar Londoño

27
May
09

AMOR Y VALOR AL COCINAR

AMOR Y VALOR AL COCINAR

El amor  por la cocina se ha logrado transmitir de generación en generación, desde que se creo el fuego y luego con la colonización de los españoles a América, o simplemente la madre le enseñaba esos saberes gastronómicos que nacieron en ese laboratorio llamado cocina, donde se creaban los platos mas sencillos hasta los mas complejos. Hemos sido participes de la evolución de la cocina; el molino remplazo el pilón de los indígenas, aunque no descarto que algunos nativos todavía lo utilicen ya que ellos no conocen la “civilización” en que vivimos, una civilización que nos esta llevando a ser mas dependientes de la tecnología y vamos a llegar al punto de desplazar todos los rituales gastronómicos.

Ya encontramos restaurantes con grandes laboratorios o de cocina molecular, que nos ofrecen una variedad de productos, sus elevados costos hacen que estos sean provechosos, como es el caso del “CIELO”, su éxito y rentabilidad a sido logrado por la oferta gastronómica innovadora que ha brindado a Medellín, es el único restaurante que nos ofrece una nueva experiencia, nuevas texturas, nuevas presentaciones, sabores, colores, lo que ha generado opinión publica y esto conlleva a que la gente se sienta atraída.

el cielo

A diferencia del “CIELO”, existe otro restaurante llamado “LA GLORIA”,  que no vende por novedad ya que es típico, este vende por abundancia en sus platos, como lo más representativo la bandeja paisa con el chicharrón de cien patas, así les ofrece a sus comensales la experiencia de sentirse como en casa, rodeado de su familia, además de su excelente atención y agilidad en el servicio, se toparan con unos precios muy accesibles, un plato no supera los $ 20.000 con su entrada,  plato fuerte y  bebida, por lo tanto siempre lo encontraran lleno el día que sea.  

 

  Otra tendencia que se esta desarrollando y que pocos conocen, como son las clases personalizadas dictadas por reconocidos chef de la ciudad, como es el caso de Oscar Pérez, egresado de la escuela de gastronomía “le cordon bleu” y ex profesor de la colegiatura colombiana. Este chef ofrece en sus clases, una entrada, un plato fuerte y un postre, y las memorias de la clase en este caso las recetas, que deben ser muy balanceadas puesto que van dirigidas a un público específico “mujeres”; el costo de esta clase es de $ 55.000 por persona, con un promedio de 10 a 20 alumnos diariamente, estas clases resultan ser muy rentables por diversos motivos, tanto económicos, como la vida del chef, es un trabajo que no requiere tanto esfuerzo como el que se tiene en un restaurante normal, además no desvincula la vida social del chef, ya que se adquiere una relación con sus alumnos que son a la vez sus comensales.

Oscar

En este artículo, presente tres historias, tres negocios, y tres amantes de la cocina, todos muy exitosos y muy rentables, y simplemente son diferentes a los demás  porque cada uno de estos ofrece novedad, excelente atención y buenas experiencias

 Les dejo esta inquietud ¿ A CUAL DE LOS TRES QUIERES IR?

27
May
09

SIMPLEMENTE… LALAY

SIMPLEMENTE… LALAY

LALAY

Muchos me preguntaron ¿Por qué  deseaba escribir sobre ella? ¿Por qué no escribía sobre chefs de la ciudad?, la verdad es: para qué escribir sobre chef desconocidos por mí, si en la Colegiatura hay profesores que saben mucho más que cualquier otro, y tienen una gran experiencia en el arte de la cocina.

María Adelaida Uribe Uribe mas conocida como “lalay” nació en Medellín, realizó estudios de Hotelería y Turismo en el “Colombo-Europeo”, a los cuatro años de haber culminado sus estudios, viajó a Philadelphia donde estudió ingles año y medio, para luego iniciar la carrera de gastronomía en “Restaurant school”, al preguntarle si ese había sido su gran sueño, ella simplemente me contesto “yo solo quería estudiar esto porque era mi hobbie”.

Al terminar su carrera volvió a Medellín, y al descubrir que cocinar la apasionaba, tuvo varios restaurantes en sociedad,  lo que la hizo darse a conocer fue su impecable atención , ya que siempre estaba pendiente de todo lo que pudieran necesitar sus comensales , desafortunadamente estando en uno de ellos ocurrió el atentado de la bomba en el Parque Lleras, donde me cuenta todavía con temor “me salve porque hacia tres minutos que yo había bajado a la oficina, por eso gracias a Dios no me paso nada”, desde aquel suceso adquirió fobia al Parque Lleras, así que solo pudo soportar dos meses  en Medellín; vendió todo y se fue para Europa.

Inicialmente estuvo en Madrid donde trabajaba en una pastelería y recibía un buen sueldo, pero simultáneamente trabajaba en un restaurante sin recibir salario, su meta era hacerse conocer para conseguir un mejor trabajo, y lo logró; luego de ocho meses de trabajar en Madrid y por su excelente desempeño en la labor de cocinera, consiguió un trabajo de chef privada en un barco.

Allí duro cerca de dos años y medio, su trabajo consistía en preparar las comidas de los ocupantes del barco, era fácil cuando no había invitados, ya que le tocaba todo: cocinar, servir y lavar sola no tenía ayudantes; aunque confiesa que nunca le ha gustado tenerlos, dice: “nunca hacen las cosas como uno las necesita”.

Luego de 6  meses de estar navegando, inició una relación con el capitán del barco, fue algo inolvidable, aunque con un final poco agradable, en uno de los viajes por el Atlántico llegaron a Cartagena, donde el capitán se dejo cautivar por otra colombiana y allí culmino esta relación.

Luego de viajar por el Mediterráneo varios meses llegaron a Egipto, donde decidió renunciar, porque no se sentía bien y tampoco podía salir del barco, por motivos de seguridad, así que prefirió devolverse a Colombia.

Al llegar a Medellín, fue contactada por Óscar Pérez, profesor de la Colegiatura Colombiana, quien la recomendó para el  trabajo de profesora de frutas y vegetales, y por su excelente desempeño, le ofrecieron dictar también Condimentos y Cocina fría.

Simultáneamente, empezó a dictar clases de cocina en la casa de su mamá, pero era un poco incomodo porque no tenia el espacio adecuado para sus alumnos, entonces decidió comprar un apartamento y remodelar la cocina para así poder dictar en un mejor espacio y ambiente de cercanía sus clases.

Sus clases consisten en brindar a sus alumnos una entrada, un plato fuerte y un postre, todo lo prepara en el momento, nada ha sido preparado con anticipación, así que los alumnos si tienen cualquier inquietud se resuelve de inmediato, las clases son muy agradables y todos se divierten mucho , esto hace que todos deseen volver a vivir esta experiencia.

lalay en clase

Definitivamente Lalay es una profesora que sabe conocer y analizar a sus alumnos, ya que apoya y aconseja ante cualquier dificultad, eso es lo que la hace diferente de los demás profesores, porque nos hace sentir más seguros y capaces al brindarnos su amistad y confianza.

 

27
May
09

royal thai

imEN CARO

Royal Thai, proporciona al comensal, una experiencia única, que deleita los sentidos y nos transporta a una cultura llena de aromas, colores y sabores, típicos de la cocina tailandesa.

 

Este restaurante es nuevo en la ciudad de Medellín, pues cuenta únicamente con dos semanas de inauguración y se encuentra ubicado en la vía primavera, exactamente en los alrededores del parque Lleras.

 

imEN CARO

 

Al llegar al establecimiento fui recibida por un mesereo de agradable e impecable presencia, el cual vestía un uniforme de pantalón negro, camisa blanca y por supuesto un delantal con el logotipo del restaurante, que en conjunto le daba un toque de sutileza pero a la vez de mucha elegancia y glamour; al dirigirme a la mesa el mesero me expuso que tenia dos opciones de acomodamiento, las cuales eran muy simples: dentro o afuera en la en la terraza, obviamente elegí la terraza por su espacio, ambiente y para hacer mas grata mi visita en compañía de las luces de la hermosa zona rosa.

 

Camino a la mesa pude observar detalladamente como cada objeto, color y aroma del lugar hacían juego con el concepto del restaurante, el cual me envolvió y transporto a un continente distinto, entre budas de oro, velones rojos, y piezas típicas de las regiones asiáticas.

 

 

A la hora de ordenar el mesero me entrego la carta, que por cierto, sus colores y letra cursiva combinaban a la perfección con el tipo de comida, de igual manera la carta describía con claridad y exactitud los ingredientes de cada una de las recetas.

imEN CARO

Como es normal, la cocina tailandesa es, quizás, una de las más desconocidas del continente asiático, Caracterizada por su riqueza de sabores y una gran gama de ingredientes; sus platos se destacan por las exquisitas verduras, la presencia de hierbas poco comunes y el sorprendente sabor de las frutas exóticas; Paralelamente al arroz y los curry se multiplican en este tipo de cocina, dando un extraordinario y fino sabor a los ingredientes.

 

Elegir fue un poco difícil ya que la carta estaba conformada por una gran variedad de entradas, platos fuertes y deliciosos postres; además bebidas inigualables, tradicionales de esta exótica pero exquisita cocina. Cuando a uno se le pide describir la comida tailandesa, la respuesta suele ser “picante y especiada”. Lo cierto es que no hay un único adjetivo para describir el sabor característico de sus platos, propio de una combinación entre sal y pimienta, curry y raíz de cilantro. Es precisamente esta mezcla de aromas la que convierte al cerdo asado o al pollo frito en dos platos completamente distintos a como los conocemos en Occidente.

 

Ahora bien, al llegar a este restaurante se puede pensar que es costoso, he impagable, pero para noticias gratas, sus precios oscilan ente $12.000 y $22.000 pesos plato, además estos pueden ser modificados a gusto personal pues, como su dueña bien lo dice, “en el Royal Thai estamos para satisfacer las necesidades de nuestros cliente”, pero obviamente sin perder el toque característico de esta comida.

 

 

Al ordenar me deje tentar por un exquisito arroz frito, acompañado de mariscos, vegetales al wok y pequeños trozos de piña, la cual le daba un delicioso sabor agridulce al plato; La presentación de este no pudo ser mejor pues el arroz venia servido sobre una piña caliente que lo impregnaba.

 

Fue muy grata la velada ya que la música de origen oriental acompañaba a la perfección la comida, y hacia de mi cena un ambiente mas acorde y a la vez una experiencia gastronomita inigualable.

 imEN CARO

Al pedir la cuenta, se me acerco nuevamente el mesero en compañía de la dueña, consultándome mi opinión acerca del lugar y ofreciéndome sus servicios en una nueva oportunidad; fue muy agradable de su parte ya que es grato para el cliente sentir que su opinión tiene importancia para el restaurante, por lo que le agradecí su amable y excelente servicio.

 

En resumen este restaurante cumplió mis expectativas, dándome a conocer la comida tailandesa y sus distintas presentaciones, en un ambiente propicio y acorde al concepto del lugar.

por: Carolina Hernández Arango

27
May
09

Investigacion gastronomica del Valle del Cauca

Por: Jorge Daniel Henao

VALLE, COCINA Y TRADICION

INTRODUCCION:

El Valle es un departamento situado en el suroccidente del país. Limita al norte con los departamentos de Chocó y Risaralda, al oriente con los departamentos de Quindío y Tolima, al sur con el departamento del Cauca y al occidente con el Océano Pacífico. Su capital es Santiago de Cali.

Los orígenes de la cocina vallecaucana se desarrollaron en el centro del Valle, más concretamente Buga, municipios aledaños y grandes haciendas hasta llegar a Cartago; el Sur del Departamento, fue claramente influenciado por la cocina del Cauca Grande, que tuvo como centro Popayán. Este fenómeno se debió a que la región vallecaucana fue y sigue siendo una región agrícola por excelencia y los primeros habitantes de origen español eran grandes terratenientes quienes con sus esclavos lentamente fueron colonizando esta vasta tierra.

La gastronomía vallecaucana una de las más ricas y diversas de toda Colombia. Gusta de excelentes exquisiteces en todas sus delicadas recetas que son elaboradas por las abuelas que a su vez transmiten sus conocimientos a su familia para conservar esta tradición que es y será ancestral. En la cultura gastronómica del Valle se encuentran platos típicos de la cultura Afro colombiana y España, este fenómeno de apropiación se debe a que en algunos lugares se ha impuesto otra cultura desde la época de la conquista. También cabe resaltar la importancia de la cercanía de las costas las cuales con su inmensa variedad de ingredientes forman parte fundamental de muchos de los platos de la cocina vallecaucana.

PRINCIPALES PLATOS DE LA GASTRONOMIA VALLECAUCANA

 

Amasijos y Principios

Bebidas

Dulces y Postres

 

 

 

Platos y Sopas

 MI VIAJE, MI EXPERIECIA, MI RESULTADO 

 

GINEBRA, SANCOCHO Y ALGO MÁS:  


El día Domingo cinco de abril di comienzo a un breve pero interesante recorrido por la gastronomía valluna. A eso de las once de la mañana  partí desde la ciudad de Buga con dirección a la ciudad de Ginebra ampliamente conocida por ser la cuna de dos de los platos más representativos de la gastronomía vallecaucana como lo son el sancocho de gallina y el atollado. Al ir acercándome a la ciudad poco a poco se empiezan a ver mas y mas restaurantes, la mayoría de ellos fincas antiguas o casonas viejas pequeños recuerdos de la época colonial.

Una vez en la ciudad pase junto al parque principal lugar de reunión de la gran mayoría de los habitantes de Ginebra pues además de ser el único parque, a su alrededor se pueden encontrar pequeños locales comerciales dedicados a la venta de comida, muy apreciados por los residentes y visitantes. Aquí podemos encontrar desde un buen pandebono hasta una dulce y chiclosa melcocha elaborada con melao de panela.

Sin más demora continúe con mi recorrido buscando lo mejor de la gastronomía valluna. Tome rumbo hacia las afueras de Ginebra más exactamente hacia la salida norte rumbo al “restaurante La Albania” ampliamente conocido por su sancocho de gallina considerado uno de los mejores de todo el Valle.

Al llegar lo primero en apreciar es que se trata de una hacienda colonial muy grande hecha restaurante pero que ha mantenido su estructura original. También cuenta con amplias zonas verdes y juegos ideales para los niños, puesto que el restaurante está pensado para no solo servir comida sino para ser un espacio de diversión y relajación para grandes y chicos.

El restaurante cuenta con capacidad para atender más o menos para unas 300 personas y su especialidad es la comida típica de la región. Al llegar fui atendido muy amablemente por uno de los meseros quien me condujo a la mesa; lo primero que me sirvieron fue unas tostadas de plátano y unos hojaldres acompañadas de un ají pique suave y un hogao. Como entrada pedí un aborrajado, preparación hecha con un plátano muy maduro y queso doble crema pasados por un rebosado de harina y huevo la cual en lo que a mí concierne tenía un sabor excelente y equilibrio perfecto entre el dulce del plátano y el salado del queso. Como plato fuerte ordene un sancocho de gallina, uno de los máximos exponentes de la cocina típica valluna y que cuenta con una nutrida historia y tradición. Desde la época colonial hasta la actualidad la receta heredada de  generación en generación por las mujeres cocineras quienes las guardan celosamente como tesoros invaluables pero que dichosamente cocinan para un amplio público que va desde la persona más humilde hasta la persona de estrato más alto pues nadie puede resistir al encanto de un buen plato de sancocho.

Al terminar el almuerzo tuve la oportunidad de visitar la cocina del restaurante, mi primera impresión fue de asombro pues la cocina es muy grande y la mitad es al aire libre pues todo es hecho como  en las cocinas de antaño, en fogón de leña uno de los secretos para lograr un sabor tan exquisito en la comida. También logre hablar brevemente con una de las cocineras quien lleva toda su vida cocinando, su nombre Helena una mujer de de mas o menos cincuenta años y gran parte de ellos dedicados a la cocina. Aunque su conocimiento es totalmente empírico y basado en las enseñanzas de su madre y abuela posee un inmenso conocimiento obtenido solamente por generaciones dedicadas a tan maravillosa labor.

 se aproximaban las tres de la tarde y ya era hora de partir, pero no sin antes dar las gracias por tan enriquecedora experiencia y siempre con el ansia de poder volver a tan agradable lugar.

 

 

CALI, SALSA Y COCINA:

 

La ciudad de Santiago Cali, capital del departamento, ampliamente conocida por ser la capital mundial de la salsa, es el hogar de muchos de los mejores y más variados restaurantes no solo del valle del cauca sino también de toda Colombia. En ella se pueden encontrar todos y cada uno de los platos de la gastronomía valluna.

Considerada como uno de los principales epicentros gastronómicos de Colombia ya que en ella se está gestando gran parte de lo que se denomina “la nueva cocina colombiana” que cuenta con chefs de la talla de Catalina Vélez e investigadores tan comprometidos y conocedores del tema como lo es Carlos Ordoñez toda una eminencia en cuanto al tema.

En mi recorrido por el valle tuve la oportunidad de visitar la galería Alameda principal plaza de mercado de Cali, donde comí el que es considerado el mejor ceviche de todo Cali. Para sorpresa mía solo se trataba de un humilde puesto ambulante cuya propietaria era una señora  llamada Andrea de más o menos unos cincuenta años quien muy amablemente me atendió y sin lugar a duda fue el mejor ceviche que me he comido en mi vida. Esta preparación logro cautivar mucho mi atención pues me no dejo de preguntarme él como algo tan sencillo como mezclar cebolla, cilantro, camarones, limón y salsa de tomate puede llegar a convertirse en algo tan delicioso y lo primero que viene a mi mente es la frase “a veces las mejores cosas de la vida son las más sencillas”

Continuando con mi recorrido tome rumbo hacia el sur del departamento más exactamente a la ciudad de Jamundi hogar del mejor “cholado” de todo el valle. Esta preparación no es más que un poco de hielo molido con salas hechas de frutas y con trocitos de frutas y lecherita pero que ha logrado consolidarse como una de los favoritas de los vallecaucanos.

 

BUGA CIUDAD SEÑORIAL

 

Cuna de la gastronomía vallecaucana y mi hogar, es una ciudad mágica llena de historia y tradición. Es una de las ciudades más antiguas de Colombia, y según los historiadores tuvo cuatro fundaciones diferentes.

Cuna de la más importante empresa dulcera del valle la cual es “Dulces del Valle” dedicada a la elaboración de los más típicos dulces vallecaucanos como lo son el manjarblanco, el dulce quemado o el bocadillo de guayaba. Cuenta con más de 83 años de existencia y una nutrida herencia y tradición.

Al ser una ciudad mediana de más o menos unos ciento cincuenta mil habitantes en Buga se puede encontrar una variada oferta gastronómica, dentro de los cuales se destacan la chuleta de cerdo valluna, que no es más que una milanesa de cerdo pasada por un rebosado y frita todos los dulces del valle y la comida de mar, más exactamente de la costa pacífica vallecaucana.

Dentro de mi recorrido tuve la oportunidad tuve la visitar muchos restaurantes diferentes a los cuales mire desde una perspectiva diferente y en base a eso elabore una crítica gastronómica de uno de ellos la cual presentare a continuación.

 

MAR, TRADICION Y HERENCIA GASTRONOMICA

 

 

El restaurante “La Barra Marinera” localizado en la ciudad de Buga ha logrado plasmar en su carta, la esencia y el encanto de la región pacifica vallecaucana. Usando técnicas tradicionales y productos traídos directamente de la ciudad portuaria de Buenaventura, logra garantizar la frescura, calidad y un inigualable sabor en todas sus preparaciones.

El exterior del establecimiento es amplio y muy verde, además cuenta con una amplia zona de parqueo. El local es grande y cuenta con 15 mesas y una capacidad para atender unos 80 comensales. También cuenta con una parrilla dispuesta para aquellas personas que no gustan de la comida de mar.

El establecimiento en su interior cuenta con una estructura muy sencilla pero a su vez llena de pequeños detalles tales como anclas, flotadores, mallas de pesca, arpones, sogas, amarras y hasta un acuario con pequeños pececitos de agua salada oriundos del océano pacifico, logran dar a los comensales la sensación de estar cerca al mar.

La carta, es simple sin mucha elaboración pero bastante clara y concisa, en ella se pueden encontrar platos como la cazuela de mariscos, que es una preparación parecida a una crema elaborada con una gran variedad de frutos del mar. También encontramos otras como la corvina, el pargo o los langostinos gratinados, y también algunas no tan conocidas como el  tamal de piangua, todos estos grandes exponentes de la gran cocina de la región pacifica vallecaucana.

El servicio en general es bueno, aunque a la hora de servir la comida es un poco demorada. Mi elección para ese día fue pedir de entrada unas tostadas con hogao y ají picante, algo bastante habitual en la gran mayoría de los restaurantes vallunos. Su sabor era bueno aunque estaban un poco blandas pero las salsas lograban con su sabor disimular este problema. Mi plato fuerte fue una cazuela pacifico, máxima exponente de la cocina tradicional del pacifico vallecaucano, en ella se fusionan muchos de los ingredientes indispensables en dicha cocina tales como los camarones, langostinos, almejas, corvina entre otros. Su sabor era bastante bueno, los mariscos estaban perfectamente cocidos y el punto de sal era el indicado.

Dicen que la mejor manera de saber que tan limpio es un establecimiento es mirando su baño y su cocina, cosa que hice pues quería asegurarme de que tan aseado era. Era tal y como le esperaba “impecable” a la altura de un buen restaurante.

En general la idea y el concepto del establecimiento son muy buenos puesto que el único de su tipo en toda la ciudad dándole cierto grado de exclusividad, pero sin ser desmesurados en sus precios, pues que estos oscilan entre los seis mil y 40 mil pesos dando a los comensales una gran opción de donde escoger.

FUENTE BIBLIOGRAFICA:

tomando como base pequeños fragmentos escritos:

COMIDA PARA LA VIDA, DE ESPERANZA MEJIA

BOCADOS, COMIDAS Y SABORES DEL VALLE DEL CAUCA, DE HERNAN CARDONA

LAS MATRONAS Y SUS PLATOS TIPICOS, DE ESPERANZA MEJIA


RECUENTO FOTOGRAFICO

27
May
09

Royal Thai, verdadera comida tailandesa

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por: Daniela Escobar Giraldo

Por primera vez en Medellín encontré un restaurante que desde el exterior transmitiera con tanta fuerza la cultura thai. Desde afuera se percibe un lugar tranquilo, cómodo y acogedor.  A simple vista se ven las paredes pintadas de rojo, las lámparas acomodadas en lugares específicos en donde proyectan una luz muy sutil que crea una atmosfera de tranquilidad y relajación.

 

El interior  hay continuidad en el  diseño y  armonía en su organización.   Se pueden ver las mesas y las sillas de color oscuro distribuidas de una manera que garantiza que  los comensales se encuentren cómodos y tranquilos. En el centro de las mesas hay una vela que hace del lugar un sitio romántico y pacífico. De fondo se puede oír una música tranquila que se relaciona con esta cultura.

 

El servicio del restaurante realmente me sorprendió. Desde que el comensal entra por la puerta, el mesero lo recibe de una manera muy amable y cálida. Llevan la carta y ofrecen ayuda para explicar cualquier inquietud sobre los platos. También en el restaurante se encuentra la dueña y chef principal, una mujer  de descendencia tailandesa, que va de mesa en mesa saludando y chequeando que sus clientes encuentren satisfacción en la experiencia que el Royal Thai ofrece.

 

Esta clase de atención realmente me conmovió ya que me hicieron sentir tanto a mí, como a mis acompañantes,  importantes y especiales. Desde que recibimos la carta el mesero se mostró muy preparado, siempre dispuesto a ayudarnos con cualquier duda que tuviéramos; también ofreció su ayuda para hacer sugerencias y nos explicó en que consistía la mayoría de los platos expuestos en la carta. Con la chef del lugar también me sentí muy a gusto. Me pareció de muy buen gesto de su parte que al finalizar la comida pasara por mi mesa preguntándonos como nos había ido con los platos y pidiéndonos nuestras sugerencias sobre el servicio, la comida y el lugar en general. Se mostró siempre muy amable y cordial, y aunque su lengua nativa no era el español ni el inglés, trató de comunicarse con nosotros de la mejor manera posible.

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La carta del restaurante incluye rasgos propios tailandeses,  acompañando la propuesta de platos con los colores, los gráficos y un tipo de letra que evocan lo más representativo de la cultura thai.  En la mayoría de las preparaciones del menú hay ingredientes como el arroz, las verduras y las salsas con sabores exóticos y muy fuertes. También se encuentran variedades de salteados y en las opciones  postres no pueden faltar las frutas.

 

Cuando llevan los platos a las mesas, se ve un contraste de colores magnifico en donde el plato pasa de ser solo un alimento a convertirse también en una obra de arte. Los platos llegan calientes a la mesa, expelen olores que invitan al comensal a probar la comida y a deleitarse disfrutándola.  

La mezcla de sabores y texturas es exquisita, se ve que los ingredientes utilizados han sido bien manipulados y que los cocineros tienen alguna clase de experiencia y técnica que se nota en el producto final: los platos.

 

Al finalizar, los comensales se ven realmente satisfechos por haber tenido la oportunidad de disfrutar de un buen plato y de haber estado en un lugar como Royal. En mi experiencia personal quedé muy complacida este nuevo restaurante, ya que desde el exterior y en la decoración del restaurante se ve la temática de esta cultura; la thai, y también se ve reflejada en la comida y la presentación de sus platos.

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27
May
09

PANORAMA DE LA CRÍTICA GASTRONÓMICA EN MEDELLÍN

Para las personas interesadas en temas de gastronomía, resulta de vital importancia conocer la crítica gastronómica que se realiza en su entorno más próximo, en mi caso como estudiante de gastronomía y cocina profesional he revisado diferentes artículos presentes en los periódicos “Vivir en el Poblado” y “Gente de Laureles” de manera aleatoria, dado su interés en estos temas, para poder analizar de manera profunda el estado en que se encuentra este género en la ciudad de Medellín.
Por ser una ciudad centro de diferentes eventos masivos como la feria de las flores, Colombia moda y variadas exposiciones en Plaza Mayor; se ha constituido toda una oferta gastronómica para los habitantes locales y el publico extranjero. Aquí es donde la crítica gastronómica entra a ser parte de un proceso de construcción, donde se pretende alcanzar un nivel superior en materia culinaria, logrado solo por medio de la evaluación permanente hecha por profesionales en el área.
Pero esta crítica no se realiza de una manera rigurosa , pues los artículos que exponen los diferentes temas en los periódicos anteriormente citados, demuestran una liviandad al momento de detallar, se profundiza muy poco en temáticas que son especificas, no se recurre a herramientas bibliográficas para darle soporte teórico a las críticas, tampoco se aplican pautas académicas claras al momento de realizar la evaluación, en última estancia los temas abordados se exponen de una manera general y poco especializada.
La crítica gastronómica en el transcurso de los años, desde 1996 hasta 2006 que fue el rango de la muestra tomada en estos periódicos, ha evolucionado desde artículos como el habitual “Doña gula” 1 redactados de forma afable, “De ronda por manteles”2 comentado por un grupo de personas que comparte sus apreciaciones a partir de visitas a restaurantes tanto típicos como recientes en la escena moderna, hasta extensos tratados sobre la nueva cultura vitivinícola 3 de auge en la ciudad y objetos de la cultura material en cocina.
Durante este periodo gracias a la crítica, se pueden revelar procesos de modernización4 en cuanto a oferta y demanda de productos alimenticios se refiere, además, de las estrategias comerciales del sector para mantenerse a flote en condiciones difíciles de mercado a nivel mundial.
Los hábitos alimenticios y conocimientos sobre cocina que tienen los paisas, ya no se restringen a lo tradicional; las propuestas por cuenta de los nuevos restaurantes abren un gran panorama de posibilidades permitiendo fijar en el subconsciente colectivo maneras diferentes de disfrutar la comida y adaptarnos a gustos diversos, la crítica debe de dar cuenta de estas transformaciones culturales.
Debido a todos estos cambios los habitantes asumen una nueva postura frente a estas tendencias, surge entonces la necesidad de rescatar lo propio, la crítica gastronómica efectiva y consciente seria un aporte más para legitimizar el proceso en búsqueda de la excelencia, no solo esta sería una herramienta para lograr este objetivo, otras iniciativas serían idear proyectos de investigación en pro de reconocer y restituir los productos regionales como verdaderas joyas olvidadas, llevados a cabo por las entidades gubernamentales e instituciones públicas y privadas del sector alimenticio , también se podrían crear espacios donde desarrollar discusiones para impulsar la búsqueda de información sobre temas de cocina regional y foránea, con el despliegue periodístico impreso y virtual que se merece.
Por último me permito decir que hay que generar crítica gastronómica de calidad y gran nivel académico, para poder estar a la par de otros escenarios y participar activa y competitivamente en espacios internacionales.

[1] Redacción por “Doña gula” articulo “Dulces y cortinas”, periódico “Vivir en el Poblado” segunda quincena de junio, año de 1996, No 91. Dulces que le recordaron el sabor de la infancia en un almacén, no en un establecimiento de comidas.

[2] “De ronda por manteles”, periódico “Vivir en el Poblado” segunda quincena de agosto, año de 1996, No 95. Tiene en cuenta el ambiente de los restaurantes, presentación de la oferta gastronómica y calidad del servicio.

[3]Redacción por Hugo Sabogal, articulo “Vinos”, periódico “Gente de Laureles” noviembre 12 al 19, edición 112.Preparase para hablar del vino, sus variedades y precios, aventúrese a conocer nuevas variedades de uvas de diferentes países.

[4] Periódico “Gente de Laureles” mayo 13 al 20, año de 2006, edición 128. Transformaciones en construcción en el área de la 70 en Medellín, inciden directamente en la oferta laboral de la ciudad y se refuerza también la oferta turística para eventos como Colombia moda y feria de las flores.