26
May
09

Una Tarde en Criterión

 

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Vamos caminando por las calles de Bogotá y cruzando una esquina llegamos a Criterión, uno de los mejores restaurantes de la ciudad y para entonces uno de los más populares por haber recibido una medalla estadounidense por  su innovación, manejo de productos y servicio.   Llegamos a la puerta y me siento emocionado por comer en un restaurante tan reconocido. La apariencia externa del restaurante es muy sencilla con colores brillantes, madera y cemento, guarda mucho estilo, y al momento de verlo uno se siente acogido por el lugar.

Nos abre la puerta un señor muy elegante con un uniforme impecable y una sonrisa muy alegre, nos muestra al mesero que nos va atender ese día y el nos guía a nuestra mesa  mientras que yo, muy emocionado, me dispuse a por ponerlos a prueba y empecé a preguntarle varias cosas sobre el restaurante, el servicio, y la brigada de cocina; el mesero muy tranquilo contestó todas las preguntas, me dejó satisfecho por el momento.  Cuando llegamos a la mesa noté que esta tenía un pequeño adorno en la mitad, era una flor de madera con una bola roja en el centro. Antes de sentarnos el mesero recibe nuestras chaquetas y las pone en un perchero no muy lejos de mi vista -me imagino que a propósito- nos sentamos y remueven el adorno de la mesa para que no estorbe y se retira.

Nos sentamos a contemplar un rato el restaurante, tenía pocas mesas,  un bar con dulces de la repostería, madera y paredes blancas, era muy suave para observar; en ese momento se acerca el mesero con las cartas muy elegantes de color marrón con hojas muy delicadas por dentro. Empiezo a ver detalladamente la carta y los platos que la conforman y me puede dar cuenta fácilmente de que todo armoniza: los sabores, las texturas y el estilo de presentar al comensal los platos con recomendaciones y divisiones lógicas.

Decidimos ordenar la entrada de hongos para mi amiga y yo, y una copa de vino para acompañar. Como plato fuerte  pedí  la carne con espuma de vloute y setas y mi compañera pidió un pollo relleno con macadamia, y habiendo ordenado nos  sentamos a esperar impacientes. Luego de unos siete minutos  llegó la entrada con las copas de vino y confieso que es uno de los mejores platos que me he comido en mi vida; unos hongos en una salsa que no logro describir, y una mezcla  entre los que estaban portobelos, shitake y los mejores para mi, las orellanas.Criterion 1

A los ocho minutos  llegan los fuertes y en ese momento, antes de empezar a comer, miro muy detalladamente el plato buscando algún error en la presentación, alguna huella o marca pero no encuentro nada, en ese momento ya no aguanto más y dejo de estar pendiente del restaurante para perderme en los sabores del plato, la textura de la carne, de la salsa, eran perfectos y deliciosos; los sabores pegaban perfectamente con el vino recomendado por el mesero. Al terminar me sentía restaurado por completo pero la experiencia no terminaba ahí.

Al terminar de comer y pagar la cuenta bajamos al primer piso, con la intención de entrar a la cocina, tenía muchas ganas de ver el tamaño, la organización y el ambiente. Cuando uno de los chefs se enteró que éramos de la Colegiatura nos abrieron las puertas. Cuando entramos, me sorprendí con el tamaño de la cocina, al momento de entrar uno se encuentra con dos puertas a los lados, la de la izquierda es una oficina y a la derecha el cuarto frio, más adelante los quemadores y ollas colgando por todas partes, realmente me pareció muy pequeña a comparación de la gente que había adentro. Después de satisfacer nuestros caprichos, salimos de la cocina y nos dimos cuenta de que no habíamos comido postre y nos sentamos nuevamente. Nos traen la carta, y luego de pensar un tiempo decidimos pedir un postre para dos que traía todas las delicias del restaurante en pequeñas proporciones. Ese fue el broche de oro para mí, la experiencia en general me ayudó a expandir mi creatividad, vi mezclas de texturas, sabores y olores que no había contemplado,  no por ser fuera de lo común, sino porque hay cosas que a uno simplemente no se le ocurren hacer.  Esta fue mi primera experiencia gastronómica completa, estoy muy ansioso por volver ahora que tengo más conocimiento. Me ayudo a motivarme en la carrera que escogí y estoy seguro que quiero cocinar por el resto de mi vida.restaurante

Por: Esteban Salgado


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