03
Jun
09

Moravia más que un barrio con vida es un barrio con alma

http://www.surimages.com/imagenes/reportajes/051101desplazadosME/051103MORAVIAvistas-15.jpg

Días atrás visité un sector del barrio Moravia, una de las muchas zonas “marginadas” de Medellín, en la que ranchos levantados con cartones, latas y madera fueron instalados donde anteriormente quedaba el basurero de la ciudad.

Según un estudio realizado por el SISBÉN en junio de 2004, Moravia registraba 35.619 habitantes, 7.352 viviendas, 10.471 núcleos familiares, con un promedio de 4.8 personas por núcleo familiar.

Visité el barrio con la intensión de recopilar información acerca de las costumbres alimenticias de sus habitantes hoy en día; iba con una idea marcada del aspecto social y cultural que encontraría, una visión generada por los prejuicios que nos infunde la sociedad.

Al llegar a la estación Caribe del metro y tener el primer acercamiento visual nada cambiaba en mi percepción, pero al entrar en contacto directo con las personas del lugar y al empezar a indagar sobre sus costumbres, fui descubriendo la calidez y calidad humana de sus habitantes. Me dejé llevar y empecé a investigar sobre la preparación de la comida y encontré una sopa con muchos ingredientes y rica en proteínas; tenía carne molida, chorizo, yuca, papa, arroz, lentejas y arracacha. En la preparación se notaba claramente lo recursivo y nutritivo de la alimentación, pero lo más importante, el amor que hay de por medio allí, lejos de las comidas al frente de un televisor en total soledad, de la comida chatarra y los precios absurdos que se pagan por un plato o un mercado donde yo vivo. Alrededor de la olla también se percibe la algarabía de los niños, la solidaridad de una comunidad y la satisfacción de una buena comida con una excelente compañía que es la base principal de esta preparación.

Aproveché para realizar un recorrido por gran parte de Moravia, donde me di cuenta de que no es sólo un barrio como la mayoría pensamos sino que está conformado por los sectores de El Bosque, Moravia, El Morro (Brisas de Oriente), El Oasis Tropical y La Herradura; descubrí que tiene su propia vida ya que cuenta con todo tipo de establecimientos para las necesidades de cada quien. Es evidente la diferencia de estratos que hay en el barrio (1, 2 y 3), cada uno con sus respectivas características pero al final todos comparten un bien común, también realicé entrevistas y encuestas sobre las costumbres alimenticias de esta población y, aunque no fueron muchas, su contenido fue de un gran valor, aportándome todo lo que necesitaba saber sobre su cotidianidad.

Además de las tiendas, muy comunes en estos barrios, los habitantes de esos estratos se ganan la vida como vendedores ambulantes en los barrios de clases más altas; muchas veces se desempeñan como los llamados carretilleros que usan un vehículo llamado zorra, en el que en la mayoría de los casos portan un altavoz para perifonear sus productos. Por lo general venden verduras, legumbres, productos lácteos y son varios los que ofrecen la típica mazamorra con panelitas o bocadillo (La mayoría son ambulantes y van por diferentes barrios de la ciudad).

Estas personas acostumbran a comprar sus productos en las plazas de mercado especialmente a la Plaza Minorista José María Villa pues es la más cercana al nororiente de Medellín donde está la gran mayoría de los barrios más pobres de la ciudad.

También hay vendedores fijos o estacionarios. Se ubican en parques o en determinadas esquinas de las zonas con estratos más altos, y muy frecuentemente en los semáforos. Venden desde cigarrillos, legumbres, frutas, chuzos y otras cosas. Otros, especialmente los más jóvenes, acostumbran vender en los buses confites, galletas y chicles.

En Medellín hay varias plazas de mercado: la principal es en Guayabal que se llama Mayorista. Está la Minorista y algunas plazas en diferentes barrios como la Plaza de la América y la Placita de Flórez. En estos mercados se conservan muy bien las frutas y verduras así como también granos, pues las carnicerías no tienen buena higiene y son muy desordenadas. También se han visto últimamente muchos mini-mercados en los barrios, y existen las grandes cadenas de almacenes, donde se consigue todo tipo de productos.

En un sector del centro de Medellín existe lo que se conoce como “El hueco” en el cual hay gran cantidad de almacenes y mercancía, en las calles de este sector venden grandísimas cantidades de frutas y legumbres, también hay ventas callejeras de pescado, en las que falta medidas de higiene, estas fallas pueden ocasionar peligro para la salud ya que ese pescado está expuesto al sol y a la contaminación.

Los recién llegados a la ciudad de poblaciones del departamento de Antioquia, por lo general hacen su compra inicial de aguacates, naranjas, verduras y productos lácteos para salir a vender a los barrios más altos. Los desplazados de regiones como Chocó, generalmente venden chontaduro y frutas y cuando ya han logrado tener algunas ganancias, compran una carretilla.

En mi visita al barrio Moravia entrevisté a algunas personas como a una vendedora de mangos que me comentó que lleva 20 años en ese oficio. Ella llegó a Medellín procedente del Chocó hace muchos años y me comentó que, debido a su edad avanzada, los vecinos le colaboran económicamente pues su oficio no le da lo suficiente para su sustento.

Una señora, que es la encargada de organizar los almuerzos comunales, me contó que la comida más frecuente en el barrio es sopa de arroz o de papas; también lentejas y de vez en cuando la bandeja paisa. Luz Mila tiene un hijo que algunas veces la lleva a comer fuera del barrio, especialmente al centro de la ciudad y cuando se dan estas invitaciones por lo general consumen pollo asado, fritos o comida china.

Como es un barrio de invasión en proceso de reubicación, los últimos meses ha habido muchos traslados y por eso se han cerrado muchas tiendas y pequeños sitios de comida. Según me comentaron, del barrio Moravia tendrán que salir los que están en la parte alta por los peligros ambientales, pues como anteriormente fue basurero, existe acumulación de gases y, por el invierno y la inestabilidad del terreno, se presentan deslizamientos.

Finalicé la jornada con una inmensa sonrisa y lo más importante, con una lección de vida gigante pues más allá de una actividad académica, la visita me permitió entender muchas cosas y derrumbar otras.

El poder compartir con esta población me hizo dar cuenta de las carencias que tengo como ser humano y conocer personas alegres y llenas de amor que me brindaron una enseñanza; personas que a pesar de su difícil situación y escases de recursos no dejan de sonreír a la vida. Fue una experiencia que considero que cada persona debe vivir para sensibilizarse frente a la realidad de una sociedad cada vez mas engañada.

Susana Escobar Londoño


0 Responses to “Moravia más que un barrio con vida es un barrio con alma”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: